Bullying, el tabú del siglo XXI

Con el tiempo la sociedad cambia y se mentaliza de ciertos temas, de ciertos comportamientos o de ciertos hábitos. A veces se llevan a la práctica y otras, lamentablemente, se quedan en mera teoría. Una teoría que si se aplicase, avanzaríamos algo. Solo tiene que mirar a su alrededor y observar cómo está el patio. Y nunca mejor dicho. Se está acabando un curso escolar y muchos niños desean con toda su alma el comienzo del verano. No por el sol y la playa. Para no tener que soportar burlas y agresiones en el aula. Muy triste. Y, tras el primer día de vacaciones, comienza una cuenta atrás mirando a septiembre. Un mes que da el pistoletazo de salida a un nuevo curso donde, casi seguro, todo seguirá igual. Mismos profesores pasivos, abusones y nulas medidas contra el acoso.

Los números de acoso en los centros no se saben con certeza, y peor todavía, el número de suicidios por el bullying tampoco. Desgraciadamente es alto y está tan presente en nuestras vidas como el pan. No queremos ver que nuestro hijo acosa, algunos profesores se hacen los ciegos en sus centros, no sabemos el número de niños que se suicidan, ni tampoco conocemos todas las familias rotas y desgraciadas que tienen que lidiar con esta lacra día tras día… no sabemos nada de eso, el acoso escolar según algunos, va a mejor y hay medidas en los centros. ¿Qué medidas?

Cuando abarrotemos las calles pidiendo justicia contra el acoso escolar, cuando seamos capaces de enfrentarnos ante una injusticia, cuando todos salten al más mínimo acoso, cuando profesores o directores reconozcan que en sus centros hay casos de bullying, cuando algunos padres castiguen severamente a sus hijos por acosar o cuando el “marginado” sea el acosador… ahí avanzaremos.

No sirven folletitos, pancartas, PowerPoint o tutorías. Hace falta un cambio muy grande de mentalidad. Ni los niños nacen abusones, ni nacen víctimas. Ya vale de reírse de las gracias del bobo de turno. Vale de decir “son cosas de niños”, vale de decir “quiere llamar la atención”, vale de “es que es hijo solo”, vale de oír “es que tiene problemas para socializarse” o vale de “mi hijo eso no hace”.

Cientos de niños temen que llegue el lunes para volver a la escuela, cientos de niños se sienten una mierda al verse pisados por otros, cientos de niños no están teniendo infancia por culpa de gente que no tiene ningún derecho en hacer lo que está haciendo. ¿Quién tiene el maldito lujo de hacer siempre lo que quiere e irse con una sonrisa como si nada? Humildad, respeto, tolerancia, amabilidad, sinceridad, compañerismo… ¡qué fácil sería todo! No creo que esté pidiendo nada más que el mero sentido común en la vida.

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