Los toros se mantienen por dinero

No entiendo. No entiendo el motivo por el cual hoy en día se siguen permitiendo espectáculos de la talla de las corridas de toros. ¡Ah, sí! El dinero. En efecto, señores, el dinero es el único factor que influye para seguir permitiendo el desarrollo de estos espectáculos. Solo en 2013, los 15.000 espectáculos taurinos que se desarrollaron generaron en la economía del país, a pesar de la crisis, un impacto de 1.100 millones de euros y 60 en concepto de IVA.

Recurriendo a la famosa frase de “no lo entendéis, es una tradición”. Oigan, el hecho de que sea una tradición no quiere decir que sea ético. Sí legal. Pero allá cada cual con los juegos de palabras y los vacíos legales. Por cierto, hace años era tradición que las mujeres no trabajaran y se quedaran en casa, y es algo completamente ilógico y retrógrado. Recurrir a la tradición es un argumento ad antiquitatem. Es decir, una falacia que consiste en afirmar que si algo se ha venido haciendo o creyendo desde antiguo, entonces es que está bien o es verdadero.

Resumamos lo qué es una corrida de toros. Se paga para ver cómo un torero clava artilugios a un animal, lo marea y lo termina matando clavándole una espada. Todos aplauden al torero, y se le entrega, a manera de trofeos, las orejas y el rabo del animal al que se le dio lidia y muerte en la plaza. Guste o no, una corrida de toros es eso. Si los taurinos quieren agarrarse al hecho de la tradición, a que el animal no sufre y a que el torero habla con el toro, adelante. Eso sí, yo pregunto, ¿desde cuándo las apologías a la violencia y la muerte son dignas de que permanezcan en la historia?

En 1980, la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su opinión al respecto: “La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura”

Por otro lado, por nada de este mundo se puede considerar arte, ya que el arte se asemeja con un proceso de creación y construcción, que da vida, no la quita. Y menos delante de tanta gente. La guinda es cuando el argumento que llega a mis oídos es “el toro no sufre”. El toro es un animal con un sistema nervioso y como todo animal con dichas características, sufre. Si no se quiere reconocer, es otra cosa.

Creo que otro matiz que hay que tener en cuenta es cuando se llega a abusar de decir que el toro bravo ha nacido para esto. ¿Acaso somos alguien para decir para qué objeto ha nacido un animal? No me sirve que se asemeje con los mataderos ni con la carne. Yo no hablo de no comer carne, hablo de no matar animales como espectáculo y generar dinero a raíz de eso.

La matanza del cerdo, algo que ha sido durante años y años una tradición en todos los pueblos de Navarra. A día de hoy, está prohibido hacerlo como espectáculo. ¿Por qué los toros sí?

La cuestión no es dar argumentos contra las corridas de toros, sino que este arte tiene que demostrar con argumentos sólidos, repito lo de sólidos, que es algo ético. Como comprenderán, decir que el torero habla con el toro, que el toro no sufre o que ha nacido para esto… son auténticas estupideces que no sirven para nada, más que para auto convencerse de algo que no tiene razón lógica.

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