Máquinas insensibles

Me es imposible hablar de aquello que no he vivido, pero puedo opinar sobre aquello que me han contado. Aquellos tiempos en los que los adolescentes salían a las calles y buscaban a sus amigos tocando el timbre de sus casas, o quedaban desde un día antes a una hora en la plaza. Aquellos tiempos en los que las conversaciones por ‘Whats App’ eran impensables. Aquellos tiempos en los que un profesor tenía el peso suficiente para castigar a un alumno sin temer a la respuesta de unos padres protectores de su hijo.

teacher-1293148_960_720Nunca imaginé que un padre pudiera ir a un colegio para echar por tierra las decisiones de un profesor. La educación es un trabajo de largo recorrido donde tanto profesores como padres, son imprescindibles. Si uno de ellos falla y protege acciones inapropiadas de un adolescente, la educación falla de tal manera que el resultado es totalmente negativo.

Me resultan curiosas todas las críticas sociales hacia los adolescentes. Me hace gracia cómo la gente habla negativamente de las nuevas generaciones, de sus malos modales y de su obsesión por los móviles y videojuegos. Pero muy poca gente se da cuenta de quién es el responsable de todo esto. Un niño recién nacido no es borde, no escupe por la calle, no insulta a otra persona, no tiene obsesión por los videojuegos, ni se ríe de una persona con problemas… Esas cosas las aprende con el tiempo, las ve en casa y las adquiere si no se le corrige en su momento.

¡Sí! Estoy echando toda la culpa a los padres. A la gente que se encarga de cuidar niños y a todos aquellos que desde un inicio ven detalles que no son normales, pero que “sudan” (como se dice ahora) de intentar averiguar más o corregirlo.

Ahí está la respuesta a la pregunta de por qué los adolescentes de ahora son como son. Por dejadez y pasividad de la gente que le tiene que educar. Mano dura ante niños que se ríen de otros. Mano dura ante chavales que lo que les dicen sus padres les entra por un oído y les sale por otro. Mano dura ante los críos que les da igual lo que les diga el profesor porque en sus casas les van a defender.

La sociedad está como está, por lo que hemos construido. Las cosas no vienen solas, y la gente no nace así. El respeto se aprende, la educación se cultiva y la sensatez se consigue con el tiempo…

Como he dicho al principio, me es imposible hablar de aquello que no he vivido, pero puedo opinar sobre aquello que me han contado. Me han contado tiempos en los que los padres decían A, y los niños lo hacían. Me han contado un tiempo en que el profesor te castigaba, y en casa también. Me han contado tiempos en los que la vida era tan sana, que no hacía falta móviles, videojuegos ni televisiones. Con un balón y una mentalidad muy diferente a la de hoy en día, las cosas eran diferentes. Pero no, por mucho escribir no he conseguido cambiarme de época, sigo aquí. Solo queda intentar ser diferente y no caer en los tópicos adolescentes.

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