Seamos rigurosos con lo que decimos y críticos con lo que leamos

Con el paso de las generaciones, las cosas cambian. Se mejoran y se corrigen errores. Se plantean nuevas formas de trabajo y de ejecución. Y en el periodismo no hay excepciones.

Es cierto que en las redacciones hay cada vez menos papel, que los jóvenes usan poca prensa escrita, y que el futuro del periodismo está en todo lo on-line. ¿Y? ¿Acaso eso quiere decir que el periodismo desciende? ¿Acaso eso equivale a que sea una profesión sin futuro? Para nada

LABOR SOCIAL

Es clara, creo que para todos, la función del periodismo, del periodista: denunciar las injusticias y dar voz al débil. Sea en papel, en web, en tele o por las ondas, ese principio es fundamental. Nunca debe olvidar.

Si en algún momento el periodismo carece del prestigio que se merece, o si en alguna etapa la gente no confía en los periodistas, la ausencia de papel o de las nuevas formas de periodismo no serán el motivo. El motivo estará claro, una evidente separación de la profesión de sus principios, los cuales deben ir de la mano todo el rato.

SER CRÍTICOS

Hoy en día, cualquiera puede ser “periodista”. Es decir, todo el mundo puede abrirse un blog, una cuenta de Twitter o una de Facebook. No hay filtros y un post llega a la otra parte del mundo en cuestión de minutos. 

Por ello, la información debe ser tratada con mucho rigor y mucho tacto. Pero no solo es tarea del “verdadero” periodista trabajar con rigor. El lector debe ser crítico y exquisito con la información. No se debe conformar con cualquier cosa. Debe preguntarse cosas y esperar respuestas. El periodista está para servir a la gente, y si sus “servicios informativos ” no hacen la función que se espera, se estará faltando a los propios valores de la información. Y, como es lógico, la sociedad está en su derecho de pedir ese derecho a una información leal, verdadera y relevante.

LAS 24 HORAS DEL DÍA

Hay trabajos donde existe una hora de entrada y de salida. Hay trabajos en los que al finalizar tu jornada, te olvidas de todo. Incluso, existen trabajos en los que si puedes, lo evitas con cualquier excusa.

No debería pasar eso con el Periodismo. Una profesión que, aunque ya esté muy usada la frase, la quiero rescatar; no es una profesión, sino una forma de vida. Una vida en la que estás continuamente alerta de qué pasa. Atento a cualquier noticia y buscando información y aspectos relevantes para contar a todas horas

Se podría decir que el periodista tiene un horario real y estipulado, pero luego está eternamente de guardia.

Pero creo que es lo bonito de esta profesión, disfrutar con ella. Vivircada  momento y nunca estancarte en la monotonía. Tratar de innovar y de contar cada vez mejor las cosas. Vivir para trabajar, no trabajar para vivir. Al fin y al cabo, un trabajo hecho porque has querido, se nota y se agradece, frente a otro que ha sido a desganas y forzado. 

Por todo esto, cuidemos lo que hacemos. Seamos rigurosos con lo que decimos, y críticos con lo que leamos. Y sobre todo, no caigamos en las banalidades y en la basura que hacen del periodismo una herramienta de la mentira, el morbo y el sensacionalismo. 

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