Mejor cabeza de ratón, que cola de león

Queremos más y más. No nos conformsmos con nada de lo que tenemos, y sobre todo, siempre miramos a los demás envidiando, egoístamente, lo que ellos tienen. Dejando a un lado nuestros privilegios, simplemente, por ser personas y poder hacer cosas por nosotros mismos. 

Seguro que, a muchos de ustedes, se han levantado alguna vez con un mal estar. Un sentimiento de tristeza o de angustia, y si se ponen a pensar, no sabrían decir por qué. Todo está bien. No hay por qué preocuparse, pero nuestra cabeza da vueltas a algo que , puede que no exista…

¿Y por qué? Por egoístas. No valoramos lo que verdaderamente tenemos. Una oportunidad de vida y de disfrutar de cada segundo, dejando a un lado las auténticas tonterías que, nada más lejos, nos apartan de la felicidad, más cercana de lo que pensábamos. 

Poder disfrutar de un paisaje. Poder no depender de nadie para hacer lo que se quiera. Saltar, bailar y llorar. Sin tener que dar explicaciones a nadie de nada. Eso, simplemente eso, tiene más valor que cualquier elemento material que podamos buscar. 

Puede que la felicidad la estemos buscando en las altas esferas, en las cosas materiales y en los lugares menos comunes, pero no. Se equivocan. La felicidad está en el día a día. En las personas cercanas y en los detalles simples y, que con el tiempo, son tan significativos que marcan un punto de infelxión y de refelxión. 

Puede que , dentro de unos años, echemos de menos aquellas cervezas que, en su día, eran tan normales. Puede que, por circunstancias de la vida, echemos de menos poder bajar escaleras nosotros mismos. O, peor todavía, puede que, directamente, otros nos echen de menos a nosotros, porque el destino ha querido separar caminos y vidas.
Los problemas vienen solos, eso es un hecho , y no hace falta estar licenciado en psicología para saberlo. pero una cosa sí que es cierta, contra más nos preocupemos por las cosas, contra menos disfrutemos de los momentos sencillos y de la gente del día a día, mayor será la caída dentro de unos años, y ahí ya no se podrá hacer nada. Absolutamente nada. Estaremos solos ante el vacío de esa vida triste y sola. 

No nos gusta ser sencillos, no nos gusta ser una cabeza de ratón. Queremos ser leones. Leones que dominan todo, leones que comen a otros y que sean otros los que se arrodillen ante nosotros. Pero, muchas veces, el querer ser tanto, se queda en nada. Y ese nada, se convierte en una cola de león. En un quiero y no puedo, simplemente porque queremos más y más, dejando a un lado lo que verdaderamente importa. 

Puede que, dentro de unos años, lea esto y diga: “¿Por qué no me hice caso en su momento?”

¿No os pasa que adivináis el futuro, que sabéis qué va a pasar, pero no hacéis ni caso hasta que, realmente pasa, y luego miráis atrás y queréis cambiar algo? A mí sí, bastante. Pero por ahora, me conformaré con migo mismo y con mi “yo”, que por muy “yo” que sea, ha sido, es y será mí “yo”, así que voy a cuidarlo y a acompañarlo en cada uno de los momentos que voy a vivir. Desde ese café de la mañana, hasta las quedadas de amigos… pasando por esos momentos de soledad (que aveces se agradecen) en tu habitación pensando y dando más vueltas que un tío vivo de una feria. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s