Ana Pastor: “Repreguntaría hasta 14 veces, pero aquí tiembla el suelo”

_anapastor_52181a95Ana Pastor, 9 de diciembre de 1979, se licenció en Periodismo por la universidad privada CEU San Pablo. Ha trabajado en prensa escrita, televisión, en RNE y en la agencia EFE. Actualmente presenta El Objetivo, en La Sexta. Es una gran periodista española.

En 1999 Ana Pastor comenzó a trabajar para la Cadena SER. Allí formó parte del equipo de Iñaki Gabilondo. En septiembre de 2006 fue fichada para presentar el programa de TVE, “59 segundos”, en el que los participantes tenían un minuto para exponer su postura sobre la actualidad política. Desde septiembre de 2009 hasta 2012 presentó el espacio “Los desayunos de TVE”. El 4 de agosto de 2012, se hizo público su cese en la dirección de este programa. En septiembre de 2012, se hace público su entrada en CNN en Español para presentar un programa de entrevistas a personalidades de la política. Desde el 2 de junio de 2013 presenta en La Sexta, “El objetivo”, que trae a España el modelo periodístico denominado verificación de hechos (Fact Check), que busca determinar la verdad de los discursos políticos.

He recibido mensajes para que me piense si tocar ciertos temas

Rajoy estuvo sin reconocer un dato falso mucho tiempo

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En 1999 entró a trabajar en La Ser con Iñaki Gabilondo, y ahí usted destacó por sus entrevistas, ¿qué métodos utilizó, y utiliza, para conseguir ese éxito en las entrevistas?

Bueno, no sé si son o no exitosas. Es verdad que cuando yo entré en la Ser, estaba aprendiendo, es más, sigo aprendiendo. Sí que es cierto que tuve la oportunidad de ver cómo las hacia Gabilondo, y de aprender de él, que para mí es el maestro de las entrevistas aquí en España y viví alguna, ahora que está Otegi tan de actualidad, yo pude vivir en directo una cuando Otegi era candidato a Lehendakari, en la que Iñaki le hizo una entrevista maravillosamente terrible. Yo vi aquello y dije: “eso es lo que quiero hacer”. Iñaki era un hombre amenazado por ETA, y a pesar de todo no tuvo miedo, o no lo reflejó. Yo me tomo las entrevistas como un examen. Y bueno, insistir, insistir e insistir…

¿Cómo fue ese cambio de TVE a La Sexta?

Yo estaba en televisión española, y a pesar de que había recibido algunas propuestas de otros medios de comunicación, mi apuesta era trabajar en una cadena pública como la que estaba, como la de aquel entonces, no como la de ahora, y con alguien como Fran Llorente, que era el capitán del barco. El resto éramos piezas de una maquinaria que funcionaba gracias a él. Me comunicaron en verano que era cesada de los desayunos y que no había para mí ningún destino de trabajo y me parecía que, tal como estaba y está el país, estar cobrando un sueldo de dinero público sin hacer nada, no me parecía ético. Así que les dije que me iba, me fui sin el paro… y bueno, luego apareció Atresmedia, y aquí estamos.

¿Notó más libertad informativa?

Ninguna, la verdad. Todos los periodistas sufren presiones, la clave es aguantarlas y tener jefes que te protejan de esas presiones. Yo tuve la suerte de tenerlo en televisión española, y para mi el periodismo es un servicio público, se practique donde se practique. Uno de los mayores piropos que le están echando ahora a La Sexta es que hace televisión pública, eso significa que entendemos el periodismo de esa manera, da igual donde estés.

De toda su trayectoria, que sé que es muy amplia, ¿cuál es el momento más tenso, o como le gusta decir a usted, intenso?

Bueno, para mí ha habido dolorosos, más que intensos. Yo creo que uno de los programas que más recuerdo, aunque fue uno de los que menos audiencia tuvo, fue el de Lampedusa. Nos fuimos a hacer un reportaje cuando en los medios todavía no aparecía el tema de los refugiados…

Me imagino que esto tuvo mucho trabajo por detrás, a pesar de su éxito o no…

Sí, nos fuimos varios días de rodaje… Las historias son muy duras, y el equipo hizo muy buen trabajo

¿Y en la trayectoria de entrevistas?

Pues hay de todo. Hay desde las de Esparanza Aguirre, pasando por Marin Le Pen o por Rubalcaba, por nombrarte tres personajes muy diferentes. Pero bueno, yo como dicen los británicos, “no me levanto a las mañanas para hacer amigos en las entrevistas.” Y sin embargo tengo buena relación con algunos políticos. Osea, que los que saben que el programa es así, y siguen viniendo, entienden que esto no es más que hacer preguntas y buscar respuestas.

Se ve que valora mucho a los políticos que dan la cara…

Sí, claro. Porque los hay… Es verdad que esta irrupción de la nueva política les ha forzado a todos a estar ahí. Yo recuerdo en la época de “59 Segundos”, los políticos preferían dejar su silla vacía antes de venir a un debate…

Bueno, eso lo hemos visto también con nuestros políticos de ahora…

Sí, claro. Pero me refiero a que ahora ha sido con los números uno, que bueno, ya lo hablaremos, pero me parece lamentable… a lo que voy es que antes los políticos que no asistían eran políticos que no eran importantes… ahora eso es imposible. Tú ves cualquier programa de debates, y nunca verás una silla vacía.

Pero los líderes no acuden…

Claro, otra cosa son los líderes… Nosotros nunca hemos podido entrevistar ni a Rajoy ni a Pedro Sánchez en esta etapa…

¿Y por qué? ¿Tendrán miedo?

Hombre, no creo y espero que no. Son solo preguntas. Pero alguien que aspira a ser Presidente del Gobierno, no puede tener miedo a eso. Pero bueno, nosotros seguimos haciendo la invitación, y ellos siguen declinándola

Dicen que usted es muy incisiva y cortante en las entrevistas, y que no deja hablar, ¿piensa usted que es así?

Bueno, yo cuando no me responden sí, claro. No te voy a engañar. Recuerdo cuando a Esperanza Aguirre le preguntamos por los recortes en Sanidad y respondía por los escraches a dirigentes del PP, pues yo no te voy a dejar que me cuentes otra cosa. Hay una frase de un periodista que a mi me gusta mucho…

¿Paxman?

Correcto, pues eso, dice: “no me responda por lo que no le he preguntado, respóndame por lo que le he preguntado”, y eso evita que el político haga mítines. Es cierto que muchas veces se producen esos momentos tensos, pero tienen que saber que eso es así. Paxman llega a repreguntar hasta catorce veces….

¿Y por qué eso está mal visto aquí?

Yo creo que está mal visto entre los políticos. Entre la gente creo que no. Creo que mucha gente, si tiene la oportunidad de sentarse frente a un político, probablemente haría lo mismo. Yo no tengo que dejarle dar un mitin. Nosotros no somos más que los políticos, pero tampoco somos menos.

Si pudiese sentar a alguien en esa silla, frente a usted, a quién sería?

Angela Merkel

¿Qué le preguntaría?

Bueno, para preparar una entrevista así, no puedes improvisar algo, porque probablemetne sería una mala pregunta y sería una improvisación.

¿Pero por dónde irían los tiros?

Pues seguro que con las decisiones que están tomando sobre los refugiados o más bien que no están tomando.

Bueno, ¿y veremos a Merkel en la silla del El Objetivo?

Yo nunca me rindo. Con otros muchos ya lo hemos conseguido, asi que nunca se sabe.

Como periodista, ¿que opinión tiene de todo este proceso político que estamos experimentando?

Pues es apasionante. Yo siempre he pensado que me hubiera encantado vivir la Transición y no sé si es lo más parecido, no me refiero en cuanto a lo que está ocurriendo, sino a cómo lo vivimos los periodistas.

¿Cree que vamos a volver a ver elecciones?

Mi apuesta es que sí. Hice una apuesta con el equipo y con varios políticos, prácticamente desde la semana del 21 de diciembre, que estamos abocados a elecciones  y que todo esto que estamos viviendo es una precampaña.

Vamos con algunas de las entrevistas más polémicas… Una fue la de Pablo Iglesias, que tras recurrir usted y su equipo a la Hemeroteca, él aseguró que había sido una de las entrevistas más difíciles que había realizado. Y luego le criticaron por su dureza. ¿Qué sensación se le queda?

Bueno, había de todo. Había gente que decía que era muy dura… yo no fui consciente tampoco de haber sido muy dura, pero creo que es la misma entrevista que le hicimos a Luis de Guindos, a Esperanza Aguirre…

Pues no tuvo la misma repercusión…

Bueno, es la marca que tiene El Objetivo. Esa forma de la que yo entiendo que hay que hacer las entrevistas. No digo que sea la única, pero sí la que yo hago y la que yo quiero hacer.

¿Cómo es el tener que afrontar en cada entrevista cientos de críticas, simplemente por preguntar y repreguntar?

Es muy habitual. En el ejemplo que me ponías de Pablo Iglesias, que la gente de los entornos ideológicos del invitado, considere que has sido muy dura es normal. A mí, en el caso de Pablo Iglesias, me ocurrió una cosa muy curiosa. Gente próxima al Gobierno, a la Casa Real… me felicitaron por la entrevista. Y es la misma gente que le parece mal cuando hago lo mismo con un Ministro del Gobierno.

A propósito de las llamadas de políticos. ¿Ha recibido alguna?

Sí, claro.

Pero no me refiero a una simple llamada. Me refiero poniendo condiciones, temas tabú…

¡Ah! no, no. Suele ser “a posteriori”.

Pero aunque ahora no lo hagan, ¿lo han llegado a hacer?

¡Claro!, pero eso ya saben que conmigo no funciona. Es como si un profesor da las preguntas y las respuestas a un alumno. Hay una cosa que aprendí con Iñaki Gabilondo, que cuando algún político llamaba para pedir las preguntas, él decía que quería primero las respuestas…

Usted dijo en una entrevista en “El Mundo”: “Siempre podría ser mucho más dura”. ¿Por qué no lo es?

Porque tampoco lo veo necesario… Paxman tiene una entrevista en la que hay 14 repreguntas. Cuando terminó aquella entrevista, el líder de los conservadores tuvo que dimitir. Aquí sería impensable.

Pero si hay que repreguntar, se hace…

¡Claro!, pero es que yo cuando hago más de tres repreguntas, parece que tiembla el suelo. No digo que no sea dura porque no quiero, sino porque no lo veo necesario. Pero el límite de las 14 repreguntas, en El Objetivo no lo hemos alcanzado.

¿Puede llegar a sentir usted que es una periodista incómoda para los políticos?

No sé si habría que preguntárselo a ellos, es que a mi me da igual lo que sientan, lo que les incomode… es que es su trabajo responder. Y no es su trabajo hacer propaganda.

Dejemos un poco el terreno político, y centrémonos en la profesión periodística… ¿En qué consiste la ética periodista para Ana Pastor?

Decir no cuando hay que decir que no, no bajar la cabeza ante el poder. Y cuando tienes que elegir ante qué situarte, no puedes estar con los poderosos. No se nos puede situar junto al poder.

Por lo tanto, para usted la ética es saber decir que no…

Sí. ¡Claro!. Da igual que un político te presione. Tu trabajo no es agradar al político. Tu trabajo es contar las cosas como te parece que son.

Por lo tanto, se puede decir que usted cree en el periodismo Independiente

Absolutamente.

Y a nivel nacional, ¿cómo ve ese nivel de periodismo independiente?

Yo creo que son los ciudadanos los que deben juzgarlo. Yo te puedo contar cómo lo vivo yo.

¿Y cómo lo vive? Porque también es ciudadana…

Pues yo recibo presiones de todos los lados y que todos se enfadan cuando hay una entrevista muy dura, o cuando el Presidente del Gobierno hablaba del “martilleo” de La Sexta por hablar de la corrupción.

¿Y en cuanto a la presión política?

Es evidente que vivimos en un país donde la presión política es bestial. Es intolerable que recibamos algunos mensajes como me ha ocurrido a mí…

¿Mensajes?

Sí. Mensajes a mi teléfono móvil diciendo “piénsate bien, si quieres tocar este tema o no”

¿Cómo reacciona ante eso?

Pasar olimpiacamente. Y guardar el mensaje. A lo mejor, llegará el día en el que haga como haría cualquier periodista americano; enseñar los mensajes y sonrojar al que lo envía.

Puede que con algunos funcione

 ¡Claro!. Si lo hacen es porque con algunas personas les funciona, y yo creo que ahí también, además de hacer crítica a los políticos, los periodistas tenemos que hacer autocrítica. Algo hemos hecho mal para que se considere que formamos parte del mismo grupo.

El Objetivo, ese programa de los domingos que muchos vemos. 100 programas. Enhorabuena. ¿Cómo se siente?

La noche de los domingos es una pelea dura. Nuestro programa es un programa, igual más frío, más crítico… y la noche del domingo, los seres humanos quieren descansar y desconectar (entre risas). Pero tenemos la suerte de que nos acompaña en este camino Évole, entonces es una buena combinación. El éxito de los 100 programas lo tienes delante, es el equipazo que está ahí…

¿Y si le pido que haga un poco de autocrítica a estos 100 programas…?

Bueno, probablemente, la peor entrevista que he podido hacer hasta ahora fue la de Esparanza Aguirre.

¿Por qué?

Pues sinceramente, fue muy trabada, ella iba muy al choque, y yo tampoco me callo, y probablemente la tensión, que yo la vivo de manera normal, pues seguro que si volviera a hacerla, intentaría que hubiera más silencios que retrataran a Aguirre.

¿Y de El Objetivo, como programa?

Pues hemos traído temas muy buenos… “Sé lo que hicisteis con el último contrato”, las pruebas de verificación… Pero quizás deberíamos dar otro paso, y es que a veces nos encontramos con verdades sorprendentes, pero suele ser más noticia lo que nos sorprende por mentira, pero quizás esa es una de las cosas que tenemos que hacer y rebuscar…

¿Cree que los políticos toman nota de la “Maldita Hemeroteca”?

Hombre, tomar nota no lo sé. Es que ahora parece que dicen que no se puede cambiar de opinión. Pero claro que se puede cambiar. Hay que explicar a la gente por qué has cambiado de opinión. Donde sí percibimos, y eso nos parece apasionanante, es que en las pruebas de verificación hay políticos que aunque les demos unos fallos continuamente, nunca jamás lo dicen bien.

¿Por ejemplo?

Mariano Rajoy. Durante mucho tiempo estuvo diciendo que España era el país que más crecía en la Unión Europea. Era mentira y lo sacábamos todas las semanas. Pero le daba igual. Esto en EEUU sería impensable. Pero luego sí que hemos notado que hay políticos que los empiezan a cambiar y a modificar. Dejan de decir cosas que hemos sacado en los programas, que son radicalmente falsas…

Seguiremos muy pendientes de esas pruebas de verificación, y de todos los invitados. De nuevo, muchas gracias.

Gracias a ti. Y lo que te digo, hay que ser tenaz, como lo has hecho tú. Que es así como se consiguen las cosas.

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Un comentario en “Ana Pastor: “Repreguntaría hasta 14 veces, pero aquí tiembla el suelo”

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