Cuando a los políticos les interese primero el ciudadano, hablamos…

Estamos en un terreno político más que delicado y muy complejo. Puede que en estos momentos se vea realmente las intenciones de los políticos y de sus partidos. Desde siempre, la política se ha dicho que es para el bien del ciudadano, no para el bien del político. Muchos de estos aseguran que cobran poco para la responsabilidad que tienen, pero no hay más que levantar la cabeza y mirar a cientos de médicos y sus sueldos. Uno entra en política por vocación. Por pasión para hacer las cosas bien. Para llevar a la ciudad, provincia, país al mejor estatus posible… no para ganar dinero. Digamos que podría ser hasta una acción de voluntariado (haciendo un pequeño símil). Pero eso es otro tema.

Programas, promesas, palabras, charlas, ruedas de prensa, entrevistas… Su contenido cambia tanto antes y después de las elecciones, que muchas veces nos podemos plantear si estamos en un continuo 28 de diciembre (día de los inocentes). En teoría democrática se entiende el incumplimiento del programa electoral como una falta grave en la relación de agencia entre el votante y el partido de gobierno y una amenaza a las bases fundamentales de la democracia representativa. Realmente, las elecciones no son más que una entrevista de trabajo, donde los ciudadanos son los jefes y los políticos los candidatos a ese puesto. Ahora, separemos estos ámbitos. Si una persona en su puesto de trabajo no cumple su contrato, sus horas, sus promesas… y defrauda al jefe, ese empleado es echado de su puesto, y reemplazado por otro. En política no es así, desgraciadamente. En la práctica, sabemos que los políticos tienen muchas maneras de manipular, ya sean las circunstancias o a los electores, para que parezca que han cumplido o para “vender” los incumplimientos como formas de proteger el interés general ante cambios coyunturales. Duran los cuatro años, hagan lo que hagan. Pase lo que pase. Es más, en 2012, La Audiencia Provincial de Madrid ha estableció en un auto que no se puede demandar a los partidos políticos por el incumplimiento de su programa electoral, ya que las promesas que se hacen en campaña no constituyen un contrato que obligue a las partes.

Un dato muy curiosos que se puede comprobar y que es fruto de un estudio, asegura que entre 1940 y 1960, la media de frases de un programa electoral era de 156, con el valor mínimo en 8 frases y el máximo en 1349. Entre 2000 y 2012, la media de frases se ha elevado a 813, con el valor mínimo en 19 y el máximo en 6787). Es decir, el tamaño promedio de los programas electorales se ha multiplicado por cinco. Teniendo en cuenta que la mitad del contrato, ni se cumple… saquen ustedes mismo las conclusiones.

En el caso de España el aumento del tamaño de los programas es especialmente flagrante:

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Cuando un partido está en la oposición todo es prometer y prometer. Lo vergonzoso es que hacen las cosas buscando su propio interés, y dejando atrás a todos los que en un momento confiaron en ellos. Me parece pusilánime que un partido político pueda ganar unas elecciones prometiendo y prometiendo, y que luego, a la hora de la verdad, sus propósitos y sus promesas se queden en nada. Hay que tomar medidas contra corruptos y mentirosos. Y muchos de ellos tienen ambas.

programas-electorales-nube-tagsEl caso es llegar al poder, y una vez ahí,olvidar por completo las promesas que hicieron. No se puede permitir tener a mentirosos en el poder, jugando con los sentimientos de los ciudadanos que les han votado viendo un poco de esperanza en sus planes políticos y que después lo que han conseguido es llevar al país a donde está ahora. En Argentina, por ejemplo, en el 2001 el presidente tuvo que renunciar y salir de la Casa Rosada en helicóptero debido a las manifestaciones, tras una gran caída en la economía. ¿Es que la única manera es a través de la revuelta popular? Desde luego que sería muchísimo más lógico que ante un gobierno que no cumple su programa en un tiempo determinado, habría que tomar mediadas. En otros países existe el referéndum revocatorio del mandato, se puede pedir y luego votar. Este referéndum, en ciertos países, lo manda la Constitución. Pero como siempre, y por desgracia, en España no existe. (Como dato aparte, en España, Podemos ha incluido la revocatoria de mandato en sus Estatutos, cosa que ningún otro partido se atreve a hacer o a llevar a cabo).

Dejando atrás el cumplimiento o el incumplimiento del contrato, cabe destacar el asunto de los pactos. Con pequeños detalles un ciudadano se da cuenta dónde está el objetivo verdadero de un político, y en este caso, en el tema de los pactos, es un factor clave. ¿Alguien puede explicar por qué los pactos y todos los razonameintos de estos se hace después de la elecciones? Es decir, la mayoría de los ciudadanos van a votar sin saber a qué puntos son capaces de renunciar los políticos. Con quién pactarían y con quién no. Todos los partidos políticos, aparte de los programas, deberían presentar un documento en el que expliquen qué puntos del programa son pilares fundamentes, a los cuales no renunciarían. También deberían indicar de antemano con qué partidos pactarían, y con cuales no (es se saben siempre). Todo esto puede sonar un poco raro, pero tiene su lógica explicación. Antes de las elecciones, todos los partidos van solos. Todo es criticar al otro partido. Ellos son los mejores. Todos van a ganar… pero cuando salen los resultados, hacen como los avestruces, esconden la cabeza bajo la tierra y empiezan a dialogar. Aquí se ve que todos quieren mandar, el poder y gobernar, y que no son capaces de decir toda la verdad antes de las elecciones. De reconocer lo que luego harán…

Un auténtico partido político, democrático y fiel, será aquel que en todo momentos demuestre que su principal objetivo es el ciudadano, y que los demás partidos no son rivales, sino compañeros y ayudantes para llevar un país mejor. Hasta entonces, ¡mucha suerte a todos!

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Un comentario en “Cuando a los políticos les interese primero el ciudadano, hablamos…

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