No me rendí. No, me rendí. Con, o sin coma. ¡Tu eliges!

Nada en esta vida es gratis. Nada nos lo dan. Todo merece su esfuerzo y más si vale la pena. Seguro que todos tenemos en la mente algo que nos tormenta, que no nos deja dormir. Que le damos una y mil vueltas. Pero seguro que si merece la pena llegar a conseguirlo, es porque verdaderamente merece la pena.

Rendirse pronto o tarde es de cobardes. Solo gana el que lucha. El que pelea por lo suyo. No hay que darse por vencido nunca. Seguro que lo que has hecho hoy, mañana lo podrás hacer mejor. Ir mejorando poco a poco, hasta conseguir lo que se quiere.

Pero nunca deben ser las cosas materiales a las que uno debe aspirar. La vida tiene muchos días, semanas, meses y años, pero en ella hay poca gente que verdaderamente sirva como tal. Para que todo vaya mejor, es necesario que tú mismo sepas qué es lo que verdaderamente quieres. Poner prioridades es lo principal en esta vida. Dejar a un lado lo secundario y desvivirte por lo que de verdad quieres. Los gustos son muy diversos, y la gente prioriza de manera diferente, pero con el paso de los años nunca hay que olvidar tu objetivo ni a tus apoyos del día a día.

A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza. Hay que saber luchar sabiendo que puede que no consigas nada a cambio, incluso sabiendo que tienes las de perder. Pero pase lo que pase, sabrás que nunca has traicionado tus principios. Lo mas bonito de los sueños es luchar por conseguirlos, pero claro, también es lo más difícil. Pero no imposible. Si no te pones metas ni sueños, ¿qué objetivos tienes en esta vida?

Solo vale la pena luchar y vivir, por lo que se está dispuesto a morir. Y solo cada uno sabe ciertamente por lo que está dispuesto a morir. Puede que en medio de un atolladero de angustia encuentres la fuerza para luchar y salir adelante. Algo puede hacerte arrancar y aferrarte a la vida.

Nada en esta vida es fácil. Pero para ello hay que saber ceder, conversar, escuchar y sobre todo respetar. Pero siendo sinceros, el que no lucha por lo que quiere, no merece lo que desea.

Muchas veces fracasaremos. Puede que yo haya fracasado muchas veces, sí. Pero no soy un perdedor, aunque a veces me haya caído… por eso, si me caigo, me levanto; si me equivoco, rectifico… por todo esto no soy un perdedor. Es más, me puedo considerar un luchador. Perdedor es el que se arriesga, el que no se equivoca, el que no ama, el que no sueña, ni lucha por lo que quiere….

Cuando luchas por lo que quieres te sientes empoderado y adquieres más confianza en ti mismo. Te vuelves más positivo y entiendes que quizá es probable que haya que luchar, pero sabes que lo lograrás.

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