El Periodismo de Investigación

El periodismo es, más que una profesión, una forma de vida. Centras todos tus sentidos en intentar llegar a los demás a través de tus palabras consiguiendo que lo que el mismo periodista diga sea de máxima calidad. El periodismo de investigación nace en Estados Unidos a principios del siglo XX. Fue durante la gestión del presidente Theodore Roosvelt. Algunos cronistas comenzaron a denunciar casos de corrupción durante su gobierno, los monopolios y las duras condiciones laborales. Si esto no era complicado, el propio Presidente calificó a todos aquellos periodistas como “muckrakers”, que su traducción es rastrilladores de estiércol. [1]

 Tras la segunda Guerra Mundial y la pérdida de credibilidad hacia la prensa, el periodismo de investigación dio un gran paso hacia atrás. Ya durante la guerra de Vietnam un sector de la prensa de Estados Unidos retomó aquella tradición de rebuscar por todo (“muckrakers”) pero con nuevas técnicas y desde un punto de vista más profesional. En conjunto, el interés por las investigaciones sobre representaciones y concepciones colectivas del mundo se difundió tras la Segunda Guerra Mundial. También en Gran Bretaña se establecieron en este momento enfoques que trataban de explicar el cambio experimentado a lo largo de la historia por los patrones de interpretación y los lugares comunes difundidos colectivamente.[2]

 Un periodista de investigación muchas veces intenta ser una especie de policía o de justiciero que busca sacar toda aquella verdad que mucha gente, sobre todo importante, oculta. Buscas y rebuscas por todos los lados intentando realizar una especie de “verdadero o falso” basándote en lo que alguien dice. O no solo eso, sino que el periodista es capaz de adentrarse en los lugares que menos te puedes imaginar. Pero ante todo, el periodista de investigación es una persona con total capacidad de manejo de fuentes y se caracteriza por ser una persona valiente ya que muchas investigaciones pueden traer consecuencias legales, es decir juicios, amenazas de muerte, entre otra serie de problemas.[3]

La investigación es la esencia de un periodista ya que el periodismo es una constante búsqueda de información. Como ya hemos citado antes, un periodista de investigación debe estar siempre alerta para sospechar de versiones oficiales y tener una curiosidad permanente. Como hemos dicho antes, el periodista tiene que estar preparado para enfrentar riesgos profesionales, físicos incluso judiciales. Un periodista de investigación no es un simple escritor de artículos que cuenta una noticia. ¡No! Él debe escuchar más de lo que se dice. Buscar entre las palabras y sobre todo preguntar lo que nadie quiere preguntar.

Nos podemos quedar con una frase de Daniel Santoro que nos refleja muy bien qué se debe hacer y en qué se basa un periodista o el periodismo de investigación, que dice “la investigación no es una especialidad del oficio, sino que todo periodismo tiene que ser investigativo por definición”.

Ciertamente muchos piensan que el periodismo es algo aburrido y que se basa en libros y libros. Pero las cosas cambian. Puede que hace unos años, mejor dicho bastantes, sí que fuese algo más pesado, pero como ya hemos dicho al principio de este ensayo, desde el siglo XX la profesión empezó a dar un giro sobre su modo de trabajar y de hacer las cosas que la hizo más atractiva. Y no es solo eso, sino que con el paso de los años la tecnología ha ayudado muchísimo al trabajo de un periodista. No sólo en el área de la investigación y de la documentación, sino en el día a día.

Como acabamos de decir, el método de trabajo cambia, y la búsqueda de fuentes también. El proceso de investigación se compone básicamente de tres partes: cómo surge la investigación, documentación con fuentes orales y escritas del hecho a investigar, y el análisis de los datos obtenidos más la elaboración del reportaje. Los procedimientos más usados son el cruzamiento de datos, la búsqueda de testimonios, confidencias y documentos públicos (publicaciones reservadas o filtraciones), el uso de Internet o el análisis de los movimientos financieros.

En cuanto a la búsqueda del tema, hay que tener en cuenta distintos canales informativos o fuentes. Estos pueden ser públicos: en los que la información es abierta, difundida de manera pública y voluntaria para ser utilizada de manera general y conocida por la ciudadanía. También pueden ser privados. En ellos la información se limita a reducidos grupos de la población. No hay consignas para divulgar o no unos datos. Y por último, puden ser reservados donde la información se reduce a grupos minoritarios pero se intenta que aquélla no salga a la luz y no quede a disposición más que para la persona autorizada para ello.

Como se cita en el libro de Pepe Rodriguez, Periodismo de investigación: técnicas y estrategias, encontrar fuentes importantes y fiables es uno de los objetivos prioritarios de todo periodista. Pero claro, antes debemos establecer qué es una fuente. Según se cita en el mismo libro, una fuente es aquella persona, que de una forma voluntaria y activa facilita algún tipo de información a un periodista. De forma voluntaria se refiere a la característica de actuar de modo personal y activa para que un sujeto pueda ser considerado como fuente ya que, de no mediar éstas, y encontrarnos con situaciones de involuntariedad y/o pasividad, estaríamos ante un campo coactivo que debería ser ajeno a la labor periodística.[4]

Claro, muchas veces un periodista debe hacer uso de “artimañas” para poder conseguir información. Ante esto, en el libro de Pepe Rodríguez, Periodismo de investigación: técnicas y estrategias, se plantea la pregunta sobre si es ético que un periodista logre colaboración informativa de un determinado sujeto presionándole con información que sabe sobre él mismo a cambio de dejarle permanecer en el anonimato. Ante esto, Pepe Rodríguez, autor del libro, responde que se reconozca o no, ésta es una práctica muy común y habitual. Su bondad o maldad debe ser abordada desde un marco referencial que se aleja de nuestros propósitos y, en todo caso, dejamos la respuesta al criterio de cada idiosincrasia. Nadie más eficaz de uno mismo para marcarse límites profesionales éticos.[5]

Después de conseguir los datos finales, un buen periodista de investigación, (en general todo periodista) debe contrastar los datos. Es decir, un dato nunca debe ser empleado como tal si antes no ha sido debidamente contrastado a través de un proceso adecuado que tenga en cuenta su procedencia, la credibilidad de la fuente, la posibilidad de ser razonablemente cierto y, en general, si no se ha encontrado otras fuentes independientes concordantes, no se ha podido contrastar un documento con su original o con las personas implicadas en él, no se puede llegar a publicar. Puede ser un dato muy importante y que a la audiencia le importe mucho, pero si no está contrastado, no se debe publicar.

Dejando todo lo anterior a parte, podemos distinguir diferentes tipos de periodismo de investigación. El primero de ellos es el periodismo de investigación histórico con repercusión en el presente. Este reconstruye hechos del pasado que tienen repercusión en el presente. Es decir, se trata de estudiar el pasado e intentar conectar éste con la actualidad. Se encargan de ello dos tipos de profesionales. El periodista historiador o el historiador periodista. Consiguen datos de la época en la que nos queremos basar, y si es el caso se retocan para adaptarlos a la época en la que estamos. Otro de los tipos de periodismo son los reportajes de actualidad. Actualmente son muy famosos ya que aportan datos que interesas a los ciudadanos y que de otra forma son muy difíciles de conseguir. En definitiva son investigaciones realizadas sobre hechos que están sucediendo y que tienen relación directa con temas de actualidad. Uno de los problemas que pueden presentar para su elaboración es que no haya temporal para mantener una equidistancia objetiva sobre el caso a investigar. Esto es algo muy fuera de lo común debido a lo que se pide de información no se encuentra. Los medios en que son dados a conocer pueden ser muy variados: libro, televisivo, radiofónico, prensa, etc.

Una vez estudiados los tipos de periodismo de investigación más comunes y más importantes, podemos pasar de página y hablar del marco legal de la investigación periodística. Efectivamente, el periodismo de investigación centra su interés en aquellas realidades que no se informan por canales oficiales, sino que quedan ocultas o desatendidas por el grueso de los medios de comunicación. De todas formas, el periodismo de investigación no tiene por qué estar ligado a la actualidad. Es más, en el libro de Montserrat Quesada se hace referencia a un estudio que realizó The New York Times sobre el posible pasado nazi de Kurt Waldheim, coincidiendo plenamente con su campaña electoral. Por lo que se ve, la oportunidad periodística no podía ser mayor. No obstante, esa coincidencia temporal no suele ser un requisito indispensable para la publicación de reportajes de investigación.[6] Pero ante este tipo de trabajo, nos encontramos un problema, ya que muchas veces el hecho de conseguir información sobre algo en concreto supone entrometerse. Por ello si se trata de algo gubernamental, los gabinetes de prensa de la policía, ante los periodistas, protegen los intereses de la institución para la que trabajan. Por ello mismo muchas veces supone un obstáculo para poder llegar hasta información que sea totalmente verdadera. Según el libro de Montserrat Quesada, el argumento que suelen dar para esta falta de transparencia es que dar para esta falta de transparencia es que dar información a la prensa mientras se está realizando una investigación policial implica facilitar pistas a los presuntos autores de los hechos delictivos y, en consecuencia, precipitar el fracaso de la investigación policial. Están en un continuo tira y afloja en el que el periodista debe pensar en su destinatario, y el gabinete en sus prioridades.

En resumen, podemos concluir diciendo que el periodismo de investigación consiste en la continua búsqueda de información que otros no tienen, y sobre todo información que no la emiten los canales oficiales. En segundo lugar que es independientemente del tiempo, es decir, se puede hacer un trabajo de investigación sobre algo que pasó y que ocurrió hace años. En tercer lugar, y no por ello menos importante, que es la cualidad básica de un periodista. Buscar, y buscar y no conformarse nunca con la información que se tiene. Se debe dar a los lectores la información más precisa y contrastada posible, y sobre todo, dar aquella información que algunos quieren que no salga a la luz.

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[1] http://es.slideshare.net/investigacionuna/historia-del-periodismo-de-investigacin

[2] La ciencia histórica en la era de los extremos. Lutz Raphal. Página 181.

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Periodismo_de_investigaci%C3%B3n

 

[4] Pepe Rodriguez, Periodismo de investigación: técnicas y estrategias. Paidós PC.

[5] Adaptación del libro de Pepe Rodríguez

[6] Periodismo de investigación o el derecho a denunciar. Montserrat Quesada. Libros de Comunicación Global. MCims.

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